Administrador General
Redactor TécnicoUn presupuesto puede tener materiales, mano de obra y rendimientos correctamente calculados y aun así generar pérdidas. La causa suele estar en los costos indirectos: gastos necesarios para ejecutar la obra que no se pueden asignar de manera directa a un metro cuadrado de muro, un metro cúbico de concreto o una pieza instalada.
El error más común consiste en agregar un porcentaje arbitrario —por ejemplo, 10%— sin analizar cuánto cuesta realmente administrar, supervisar y mantener operativa la obra. Otro error frecuente es confundir los indirectos con la utilidad. Los indirectos recuperan gastos; la utilidad remunera el riesgo, el capital y el trabajo empresarial.
Para proteger el margen del proyecto, ambos conceptos deben calcularse por separado.
Los costos indirectos son los gastos necesarios para ejecutar un proyecto, pero que no forman parte directa de una actividad constructiva específica.
Por ejemplo, el sueldo del albañil que levanta un muro forma parte del costo directo de ese concepto. En cambio, el sueldo del residente que supervisa toda la obra se distribuye entre múltiples partidas y normalmente se considera un costo indirecto de campo.
En términos generales, el precio de venta de una obra puede estructurarse así:
Precio de venta = costo directo + costos indirectos + financiamiento + utilidad + cargos aplicables
Dependiendo del tipo de contrato, también pueden intervenir impuestos, fianzas, seguros, derechos, cargos adicionales y ajustes por condiciones especiales.
Antes de calcular porcentajes, es indispensable separar correctamente cada componente.
Es el costo de los recursos que intervienen directamente en la ejecución de los trabajos:
Por ejemplo, en un muro de block, el costo directo puede incluir block, cemento, arena, agua, oficial albañil, ayudante, andamios y herramienta menor.
Es el gasto necesario para organizar y sostener la ejecución del proyecto:
Es la ganancia esperada por asumir la ejecución del contrato. No debe utilizarse para cubrir gastos omitidos.
La utilidad remunera aspectos como:
Cuando los indirectos están subestimados, la utilidad termina absorbiendo el faltante. La obra puede presentar una aparente ganancia en el presupuesto, pero terminar sin margen o incluso con pérdidas.
Para calcularlos correctamente conviene separarlos en dos grandes grupos:
Son los gastos generales necesarios para que la empresa pueda operar, incluso cuando no están ligados exclusivamente a una obra.
Pueden incluir:
Estos gastos deben distribuirse entre las obras que la empresa espera ejecutar durante el periodo analizado.
Son los gastos que se generan específicamente por la organización y operación de una obra determinada.
Algunos de los más frecuentes son:
Los indirectos de campo dependen directamente del plazo, ubicación, complejidad y tamaño del proyecto.
Una gran parte de los costos indirectos se genera por mes, semana o día. Por eso, una obra que se prolonga más de lo previsto puede perder utilidad aunque los costos directos no cambien de manera significativa.
Supongamos que la estructura administrativa de una obra cuesta mensualmente:
| Concepto | Costo mensual |
|---|---|
| Residente de obra | $25,000 |
| Auxiliar técnico | $14,000 |
| Almacenista | $13,000 |
| Vigilancia | $14,000 |
| Oficina y servicios | $7,000 |
| Transporte y combustible | $8,000 |
| Comunicación e impresión | $3,000 |
| Seguridad y limpieza | $6,000 |
| Total mensual | $90,000 |
Si el programa considera una duración de seis meses:
$90,000 × 6 meses = $540,000
Pero si la obra se prolonga a ocho meses:
$90,000 × 8 meses = $720,000
La diferencia es de:
$180,000
Ese monto puede consumir una parte considerable de la utilidad. Por ello, calcular los indirectos sin revisar el programa de obra es técnicamente incorrecto.
El procedimiento básico consiste en identificar cada gasto, su unidad, cantidad, duración y costo.
La estructura puede ser:
| Concepto | Unidad | Cantidad | Duración | Costo unitario | Importe |
|---|---|---|---|---|---|
| Residente | mes | 1 | 6 | $25,000 | $150,000 |
| Almacenista | mes | 1 | 6 | $13,000 | $78,000 |
| Oficina provisional | mes | 1 | 6 | $5,000 | $30,000 |
| Internet | mes | 1 | 6 | $1,000 | $6,000 |
| Sanitarios | mes | 2 | 6 | $1,500 | $18,000 |
| Señalización | lote | 1 | 1 | $12,000 | $12,000 |
| Extintores y botiquín | lote | 1 | 1 | $8,000 | $8,000 |
| Limpieza general | mes | 1 | 6 | $6,000 | $36,000 |
Al sumar todos los conceptos se obtiene el costo indirecto de campo.
Posteriormente se calcula su porcentaje respecto al costo directo:
Porcentaje de indirecto de campo = indirecto de campo ÷ costo directo × 100
Costo directo:
$4,500,000
Indirecto de campo:
$540,000
Porcentaje:
$540,000 ÷ $4,500,000 × 100 = 12%
En este caso, el indirecto de campo equivale al 12% del costo directo.
Sin embargo, este porcentaje no debe reutilizarse automáticamente en otra obra. Un proyecto más pequeño, lejano o prolongado puede presentar un porcentaje mucho mayor.
El indirecto de oficina central debe basarse en los gastos anuales de operación de la empresa y en el volumen de obra que razonablemente se espera contratar o ejecutar.
Supongamos los siguientes gastos anuales:
| Concepto | Costo anual |
|---|---|
| Renta de oficina | $180,000 |
| Personal administrativo | $600,000 |
| Contabilidad y asesoría | $120,000 |
| Software y licencias | $90,000 |
| Vehículos y combustible | $180,000 |
| Telefonía e internet | $48,000 |
| Seguros | $72,000 |
| Papelería y operación | $60,000 |
| Total | $1,350,000 |
Si la empresa espera ejecutar durante el año obras con un costo directo total de:
$18,000,000
Entonces:
$1,350,000 ÷ $18,000,000 × 100 = 7.5%
El indirecto de oficina central sería aproximadamente 7.5%.
Este cálculo depende de que la proyección de ventas sea realista. Si la empresa distribuye sus gastos entre un volumen de obra demasiado optimista y finalmente contrata menos proyectos, el porcentaje aplicado no recuperará el costo real de operación.
Consideremos una obra con los siguientes datos:
Una aproximación inicial sería:
$4,500,000
$4,500,000 × 12% = $540,000
Subtotal:
$5,040,000
Si el porcentaje se aplica directamente sobre el costo directo:
$4,500,000 × 7.5% = $337,500
Subtotal acumulado:
$5,377,500
Si se calcula como 2% sobre el subtotal correspondiente:
$5,377,500 × 2% = $107,550
Subtotal antes de utilidad:
$5,485,050
Si se busca una utilidad de 10% sobre el costo acumulado:
$5,485,050 × 10% = $548,505
Precio antes de impuestos y otros cargos:
$6,033,555
Es importante definir en la memoria de cálculo sobre qué base se aplica cada porcentaje. No todos los cargos deben calcularse sobre el costo directo y tampoco todos deben sumarse de manera lineal.
Uno de los errores más comunes consiste en pensar que agregar 10% de utilidad al costo equivale a obtener un margen de 10% sobre la venta.
No es lo mismo utilidad sobre costo que margen sobre precio de venta.
Si el costo es $100 y se agrega 10%:
Precio = $100 × 1.10 = $110
La utilidad es $10.
Pero el margen sobre la venta es:
$10 ÷ $110 × 100 = 9.09%
Por lo tanto, agregar 10% sobre costo no produce un margen comercial de 10%.
La fórmula es:
Precio de venta = costo total ÷ (1 − margen deseado)
Si el costo total es $100 y se desea un margen de 10%:
$100 ÷ 0.90 = $111.11
La utilidad sería:
$111.11 − $100 = $11.11
Ahora sí:
$11.11 ÷ $111.11 = 10%
Esta diferencia es especialmente importante en obras con costos elevados.
La utilidad y los imprevistos deben tratarse por separado.
Los imprevistos corresponden a riesgos previsibles, pero difíciles de cuantificar con exactitud, como:
La utilidad es el beneficio empresarial. Si los imprevistos no están considerados, cualquier desviación terminará reduciendo directamente el margen.
No comiences cada presupuesto desde cero. Crea una plantilla con conceptos habituales:
Después ajusta cantidades, plazos y costos para cada proyecto.
Todos los conceptos dependientes del tiempo deben relacionarse con la duración del proyecto.
Por ejemplo:
No todos los recursos comienzan o terminan al mismo tiempo.
Conviene calcular al menos:
Si la duración prevista es seis meses, puede evaluarse:
| Escenario | Duración |
|---|---|
| Optimista | 5 meses |
| Probable | 6 meses |
| Conservador | 8 meses |
Esto permite visualizar cuánto margen se perdería por retrasos.
Dos proyectos del mismo monto pueden tener indirectos muy distintos.
Una obra urbana, cercana y de acceso sencillo puede requerir menos estructura que una obra:
Durante la ejecución compara:
Esto permite detectar desviaciones antes de que la utilidad desaparezca.
Cuando el cliente, proyecto o condiciones externas provoquen una ampliación de plazo, debe analizarse el costo indirecto adicional.
Por ejemplo, una extensión de dos meses puede implicar:
Aceptar una ampliación sin cuantificar estos costos equivale a financiar el retraso con la utilidad del contratista.
En proyectos pequeños, el porcentaje de indirectos puede ser mayor aunque el monto total sea reducido.
Supongamos:
El porcentaje indirecto sería:
$60,000 ÷ $300,000 × 100 = 20%
Esto no significa necesariamente que el contratista esté cobrando demasiado. Significa que ciertos gastos mínimos —traslados, supervisión, compras, herramientas, oficina y administración— deben distribuirse entre una base de costo menor.
Por esta razón, aplicar porcentajes diseñados para obras grandes puede producir pérdidas en remodelaciones y trabajos pequeños.
En proyectos de gran escala, algunos costos se distribuyen entre una base mayor, pero aparecen otros gastos:
El porcentaje puede parecer menor, pero el importe absoluto es considerable.
Los errores más comunes son:
Una estructura práctica puede organizarse así:
En un presupuesto profesional, los costos directos se obtienen a partir de materiales, mano de obra, equipo y rendimientos. Posteriormente se incorporan los indirectos, financiamiento, utilidad y cargos adicionales.
No conviene ocultar gastos administrativos dentro de los precios de materiales o inflar indiscriminadamente los rendimientos. Esto dificulta revisar el presupuesto y evita conocer el margen real.
La información debe mantenerse separada para responder preguntas como:
ConstrucData está orientado a organizar los costos de materiales, mano de obra, equipo y herramienta dentro de cada análisis, así como a incorporar sobrecostos, utilidad y financiamiento de manera diferenciada.
Calcular los indirectos correctamente no significa elegir un porcentaje conservador. Significa identificar todos los recursos necesarios para administrar y ejecutar la obra, relacionarlos con el plazo y distribuirlos sobre una base realista.
La regla principal es sencilla:
Los indirectos recuperan gastos; la utilidad genera beneficio.
Cuando ambos se mezclan, el margen se vuelve incierto. Cuando se calculan por separado, el contratista puede conocer el costo real del proyecto, evaluar riesgos y definir un precio de venta que proteja la rentabilidad.
Un presupuesto rentable no es el que presenta el porcentaje de indirectos más bajo, sino el que contempla correctamente todo lo necesario para terminar la obra sin financiar gastos ocultos con la utilidad.